Publicaciones
Vulnerabilidad y escenarios bioclimáticos de los recursos y ecosistemas marino-costeros de la costa Caribe de Nicaragua y Panamá
Publicación Regional
  • save_as.php?id="460"

 

 

Las comunidades de la costa Caribe de Nicaragua y Panamá dependen en gran medida de la pesca y el turismo como medios de vida, actividades que están basadas en la explotación de bienes y servicios provenientes de ecosistemas marinos-costeros como arrecifes, praderas marinas, estuarios y manglares. Estos son importantes también, porque mitigan los efectos de los ciclones tropicales sobre las zonas habitadas y la infraestructura para la producción, y contribuyen a la vez con los medios de vida locales. Por lo tanto, se hace esencial mantener y mejorar la capacidad adaptativa de las comunidades costeras para reducir su vulnerabilidad al cambio climático (CC). Nicaragua y Panamá están en una de las regiones donde se prevé que los efectos del CC sean especialmente graves.

El presente estudio científico, producido con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional a través del Programa Regional de USAID para el Manejo de Recursos Acuáticos y Alternativas Económicas y el Proyecto BIOMARCC, identifica la vulnerabilidad de zonas oceánicas y marino – costeras de la costa Caribe de Nicaragua y Panamá frente al CC bajo diferentes escenarios climáticos. Se pone un énfasis en los impactos del CC sobre la biodiversidad, los impactos socioeconómicos y las capacidades adaptativas de los distritos costeros del Caribe.

 

 

Descargar la Publicación: Estudio integrado de vulnerabilidad y escenarios bioclimáticos de los recursos y ecosistemas marino-costeros de la costa Caribe de Nicaragua y Panamá.

 

 

Para mayor información por favor contactarnos por medio de info@biomarcc.org.

 

 

 

RESUMEN EJECUTIVO

 

Este informe presenta un análisis de vulnerabilidad de zonas oceánicas y marino – costeras del Caribe de Nicaragua y Panamá, ubicadas en una ecoregión marina de alta prioridad para la conservación. El área de estudio, heterogénea en sus aspectos biofísicos y socioeconómicos, es especialmente notoria por las formaciones coralinas y playas para anidamiento de tortugas marinas, ambientes no solo importantes por su biodiversidad, sino también por servir de sustento a los medios de vida de las poblaciones locales, dada su productividad y atractivo escénico. El análisis de vulnerabilidad combinó tres factores para apoyar la priorización de acciones de adaptación al cambio climático en áreas protegidas y municipios o distritos: exposición, impacto potencial y capacidad adaptativa. La exposición se refiere a la presencia de un riesgo climático, el impacto potencial a los cambios previstos en diferentes elementos ecológicos y humanos, y la capacidad de adaptación a la capacidad de las poblaciones locales para hacerle frente a los impactos adversos.

 

Como lo evidencian las anomalías registradas durante la última década, el área de estudio está ya expuesta al aumento de la temperatura superficial del mar, la cual se acentuará en las próximas décadas. Por otro lado, si bien las tendencias de aumento de la temperatura del aire en 3ºC son similares en las costas del Caribe de Nicaragua y Panamá, Nicaragua tiene una probabilidad mayor de disminución de la precipitación en al menos el 50% para fin de siglo. Por último, las mediciones del nivel del mar confirman los resultados de los estudios a nivel regional y global, indicando un aumento de 1.8 mm anuales en Bluefields y Puerto Colón, equivalentes a un retroceso de las playas entre 3.5 y 7 metros en 40 años.

El progresivo aumento de la temperatura superficial del mar estaría afectando la sostenibilidad de los arrecifes de coral y pastos marinos, en especial en la RB Cayos Misquitos en Nicaragua y en el PNM Isla Bastimento y el PP Isla Escudo de Veraguas en Panamá. En cambio, el proceso más crítico para los manglares y las playas de anidamiento de tortugas marinas es el aumento del nivel del mar: el impacto potencial de este proceso en estos elementos sería muy alto en todas las costas del Caribe de Nicaragua y Panamá. Se prevé además que la disminución de la precipitación y el aumento de la temperatura del aire generen cambios sustanciales en los tipos de vegetación terrestre potencial, principalmente en Panamá: la densidad y estructura de los bosques primarios de la Costa Central y sur del Caribe de este país tendrían una alta posibilidad de degradarse, aumentando la cobertura de arbustos y pastos. También los cultivos instalados en suelos agrícolas en ambos países tendrían una alta posibilidad de sufrir cambios, porque habrá menos agua disponible. Finalmente, el análisis muestra que Puerto Cabezas en Nicaragua y Bocas del Toro en Panamá serían los centros urbanos con mayor sensibilidad al aumento del nivel del mar.

 

La mayor proporción de población rural e indígena son factores relacionados con bajo acceso a servicios, la dependencia de recursos vulnerables para el sostenimiento de los medios de vida y otros aspectos relevantes de la capacidad adaptativa local.

 

Los resultados de este análisis muestran que la vulnerabilidad al cambio climático varía ampliamente en el área de estudio y que está estrechamente relacionada con el desarrollo humano. Como no es posible reducir la exposición a los procesos del cambio climático, las medidas de adaptación deben comenzar con cambios en los patrones de desarrollo y la reducción de presiones sobre las cuales sí es posible actuar, como las malas prácticas en la extracción de recursos y en el establecimiento de asentamientos costeros y la emisión de contaminantes proveniente de los asentamientos y de la actividad agropecuaria.

 

 

Para mayor información por favor contactarnos por medio de info@biomarcc.org.